La Asertividad
A continuación detallaremos unas definiciones de lo qué es la asertividad:
"La conducta que permite a una persona actuar con base a sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos personales, sin negar los derechos de los otros." (Alberty y Emmons 1978.)
Otros autores retoman la asertividad como la habilidad de expresar los sentimientos.
"... Permite a la persona expresar adecuadamente (sin medir distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general) de acuerdo a sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta." (Walter Riso 1988)
La asertividad abarca todo lo que se dice y cómo se dice, es decir, tanto las formas verbales como las no verbales: mirada, gestos, tonos de voz, actitudes, etc. La conducta asertiva no es una llave mágica con la cual siempre consigue lo que uno quiere pero ayuda que la persona esté bien con ella misma y con los demás.
Existen tres modelos de conducta: Agresiva, Pasiva y Asertiva
La conducta agresiva:
Se caracteriza por defender los propios deseos e intereses sin tener en cuenta los demás, pensando sólo en uno mismo. No respeta los derechos de los demás. Sus expresiones pueden ser muy variadas, desde agresiones verbales, las expresiones y gestos no verbales duros y las agresiones físicas. Se refleja en elementos no verbales como por ejemplo: mirada fija, voz alta, habla rápida, gestos de amenaza, postura intimidaría, invadiendo el espacio del otro, tensión en el cuerpo.
La conducta pasiva:
Se caracteriza por una negación de derechos e intereses personales, la persona con conducta pasiva no se atreve a manifestar sus opiniones o sentimientos porque cree que no tiene derecho a hacerlo. La persona pasiva prefiere el silencia, la inactividad, el aguantar antes de actuar. Tiene una baja autoestima, y eso hace que los demás se aprovechen de ella, la manipulen. Se basa en la creencia que los demás son superiores a uno mismo, por eso la persona pasiva prefiere decir que sí, aceptar la humillación y la frustración antes de afrontar de modo asertivo el conflicto. Los elementos no verbales de la conducta pasiva son: mirada baja, voz débil, vacilaciones, postura corporal hundida, tensión en la cara y los labios, falsas risas.
La conducta asertiva:
Consiste en la expresión de los propios intereses de modo honrado, tranquilo, sin resentimiento de culpa y sin perjudicar ni agredir los deseos de los demás.
El fundamento básico de la conducta asertiva es el respeto hacia sí mismo y el respeto hacia los demás. La persona asertiva es coherente con sus creencias y valores. La persona asertiva evita la manipulación del otro y cualquier tipo de chantaje emocional, ya que expresa de modo claro sus emociones, sin ninguna intención de ofender al otro. Los elementos no verbales de la conducta asertiva son: contacto ocular directo, nivel de voz adecuado a la conversación, habla fluidamente, gestos firmes, postura erecta, manos sueltas, cuerpo relajado.
Las 5 técnicas asertivas más importantes y sus respectivas características detallamos como sigue:

Decir que no:

  • Responder de modo tranquilo y con voz moderada
  • Mirar a nuestro interlocutor
  • Mantener una posición corporal relajada
  • Ser constante e incluso tozudo en la negativa
  • Decidir exactamente cuál es el mensaje que se quiere transmitir y mantenerlo
  • Si no se cree conveniente, no hay que dar explicaciones por la negativa

Realización y aceptación de críticas:

  • Aceptar claramente la crítica ( en el supuesto de que sea cierta)
  • Negar de modo claro y contundente la crítica (en el supuesto de que no se cierta) sin ofender a la persona que la hace
  • Reconocer la crítica concreta que se hace y no generalizar a otras críticas parecidas
  • No contraatacar con otra crítica
  • Mantener un tono de voz adecuado, sin gritos pero tampoco con una voz débil
  • Mantener una actitud corporal relajada
  • Mirar al interlocutor

Pedir favores:

  • Ser específico en la solicitud del favor
  • Empezar la frase en primera persona, con expresiones del tipo “Desearía…, me gustaría…, quisiera…, etc.
  • Nos disculparse por pedir el favor
  • Justificarse únicamente si se considera oportuno
  • Aceptar que la otra persona tiene derecho a decir que no
  • Insistir dos veces en pedir el favor, si la otra persona duda
  • No plantear el favor como una acción que haya que devolver al cabo del tiempo

Hacer pactos:

  • Respetar a nuestros derechos
  • No atacar nuestra autoestima
  • Ser favorables para ambas partes
  • Conllevar concesiones por ambas partes
  • No afectar negativamente desde el punto de vista emocional

Hacer cumplidos:

  • Decir el nombre de la persona a la que hacemos el cumplido
  • Alabar conductas y aspectos muy concretos de la otra persona
  • Expresar las alabanzas con frases personalizadas y que expresen nuestros sentimientos, del tipo “me gusta como…” o “estoy encantado con tu manera de …”
  • No hacer cumplidos si inmediatamente hemos de pedir un favor a la otra persona

Mostrar los criterios y sentimientos propios:

  • Hablar concretamente de la conducta que la ha disgustado y no criticar la persona
  • Limitarse en el discurso y evitar los largos parlamentos dando vueltas al tema y haciendo repeticiones
  • Hablar siempre en primera persona y no generalizar o hacer afirmaciones taxativas
  • Si es el caso, puede solicitar un cambio de conducta, siempre del modo más concreto posible


Bibliografía:

http://www.freelancecolombia.com/articulos/liderazgo-la_asertividad_y_la_empatia.php

Güell Barceló, Manel (2005): “¿Por qué he dicho blanco si quería decir negro?-Técnicas asertivas para el profesorado y formadores”, Grao, Barcelona


Nuestra actividad en clase era la de

Hacer cumplidos de corazón

Hacer cumplidos y expresar alabanzas forma parte de la conducta asertiva de manifestar emociones y sentimientos (positivos o negativos)
Los cumplidos refuerzan las relaciones entre personas, ayudan a aumentar la autoestima y refuerzan nuestro propio modelo de conducta.
Con las personas a las que hemos elogiado alguna vez es más fácil hacer críticas.
Hacer cumplidos a los demás facilita que en otros momentos ellos nos lo hagan a nosotros. Al igual que hacemos cumplidos hay que saber aceptarlos y para eso debemos agradecerlo de modo claro y sin quitarle importancia. El no manifestar la aceptación del cumplido puede provocar que la gente no te haga más elogios.
En la educación, los comentarios positivos hacia el alumnado favorecen la relación profesor-alumno pero los cumplidos deben dosificarse para que no pierdan su valor porque si felicitamos constantemente a los demás y por todo acaba por no surtir efecto.
Hay que seguir unos pasos:
  • Decir el nombre de la persona a la que alabamos.
  • Alabar conductas o aspectos muy concretos.
  • Expresar las alabanzas con frases personalizadas que expresen nuestros sentimientos.
  • No hacer cumplidos si después vamos a pedir un favor.


Bibliografía:


Güell Barceló, Manel (2005): “¿Por qué he dicho blanco si quería decir negro?-Técnicas asertivas para el profesorado y formadores”, Grao, Barcelona